el
Audi Mini Quattro, un coche de juguete para niños que aún están en edad de hacerse pipí en la cama.

El
tuneao exterior consiste en unas protecciones en color negro (para que el nene vaya de malote), llantitas (en medidas 1.2Jx4.5) de color negro (para intimidar a sus compis del cole), y luces traseras tintadas en un color a juego (negro, por supuesto).
En el “interior” se busca una mayor comodidad: el volante va forrado en piel de alcántara (el tacto será mucho más suave, pero será un engorro a la hora de limpiar los mocos pegados). El mismo material recibe el “baquet” del piloto, supongo que para no agravar las escoceduras del culito.
Y por si todo esto no fuera suficiente, además del consabido aleroncito, la inevitable colección de pegatinas. Para los más
gamberretes ofrecen una que es clavadita a la de la mismísima Gumball 3.000. A eso lo llamo yo “Educación Vial desde pequeñitos”.
Al menos nos queda el consuelo de saber que los beneficios obtenidos de la venta de estos “superdeportivos” (habrá varios en el Essen Motor Show) serán destinados a la lucha contra el cáncer infantil. Será el espíritu navideño…
