La leyenda de "El Cuervo" comienza en 1981, cuando el dibujante James O´Barr crea un escalofriante cómic gótico inspirado en la muerte de su novia en un accidente de tráfico causado por un conductor borracho. El autor reconoce en su personaje influencias tan diversas como Iggy Pop y Edgard A. Poe. Estéticamente, el grafismo en blanco y negro de O´Barr es tan deudor de la escultura renacentista como de las películas de gangsters de los cuarenta. Tras varios años de lucha, sus historias comenzaron a publicarse en 1989 y en sólo 3 años se convirtieron en objeto de culto para los amantes de la acción trepidante y la grafía tenebrista.
Para adaptar "El Cuervo" a la pantalla se recurrió a dos escritores con amplia experiencia en el género fantástico y de terror. Desde el principio, la parafernalia del rock & roll fue un elemento decisivo en la creación de la película. Los guionistas convirtieron al protagonista, Eric Draven, en un rockero de clase obrera, lo que coincidió con los gustos de O´Barr, que como gran conocedor del panorama musical, había modelado a Eric basándose en sus artistas preferidos. Su aspecto físico y su forma de moverse correspondían a Iggy Pop, mientras que los rasgos faciales se aproximan a los de Peter Murphy, del grupo Bauhaus. De hecho, el cómic está lleno de referencias musicales al poeta Jim Carroll, a los Joy Division y a Robert Smith, líder de The Cure.
La película comienza en la llamada "Noche del Diablo", cuando Eric Draven, un guitarrista de Rock, asiste impotente a la violación y muerte de su novia a manos de una banda de criminales dirigidos por el siniestro Top Dollar. Acto seguido, lo asesinan también a él brutalmente. Una ancestral leyenda dice que cuando alguien es asesinado en circunstancias especialmente crueles, un cuervo devuelve su alma a la vida temporalmente para que pueda tomarse la venganza. La leyenda se hace realidad y un año después, Eric resucita y dotado de poderes sobrenaturales e invulnerable a las balas, buscará a sus asesinos para ejecutar una justicia sin piedad. Para ello contará con la protección de un misterioso cuervo, un guía espiritual que enlaza el mundo de los vivos y el de los muertos. Terminada su misión, el rockero regresa para siempre a la tumba.
Toda la acción de la película se rige por una música trepidante a cargo de grupos como The Cure, Stone Temple Pilots o Pantera, engarzando en la universalidad del tema de la venganza lo particular de los códigos de conducta del mundo del rock. Para llevar el proyecto a buen fin, los productores necesitaban un director capaz de aflorar este complejo mundo donde los géneros se mezclan para expresar la batalla entre el Bien y el Mal. Su hombre era Alex Proyas, un director nacido en Egipto y criado en Australia, experto en publicidad y videoclips, que con esta película debutaba en el cine USA. Proyas aportó una estética tenebrosa y expresionista, reduciendo las tonalidades de la película a blancos, rojos y negros. Para encarnar al fantasma vengador, los productores escogieron a un actor poco conocido, Brandon Lee. Hijo del maestro de las artes marciales y estrella de cine de los setenta, Bruce Lee, Brandon nació el 8/2/1965 en Hong-Kong. Familiarizado desde pequeño con el mundo del cine, pronto heredó la pasión por las artes marciales. Cuando Bruce Lee murió en 1973, la familia se trasladó a Seattle y luego a Los Angeles. Brandon se marchó a Boston y Nueva York a estudiar Arte Dramático, realizando sus primeras incursiones en teatro. Sin embargo, él quería ser actor de cine, y sus primeras películas le llevaron a Hong-Kong, la ciudad que había forjado la fama de su padre. Hizo una serie de malos largometrajes de artes marciales que nunca vio con agrado, pero que le sirvieron para conseguir su primer papel protagonista en una película de cierto empaque comercial: "Rapid Fire". Los productores de "El Cuervo" se fijaron en su trabajo y le ofrecieron el papel principal, para el que Brandon se preparó en cuerpo y alma. Su aspecto atlético y sexy pero a la vez vulnerable, resultaba perfecto para el personaje. Lee adegazó siete kilos. para asemejarse al demacrado héroe del cómic, aprendió a tocar la guitarra, participó en la coreografía de las escenas de acción y enriqueció su personaje tomando como modelo a Chris Robinson, el cantante de The Black Crowes.
El rodaje de la película fue un cúmulo de premonitorias desgracias: un electricista sufrió una descarga que le produjo graves quemaduras, uno de los publicistas tuvo un accidente de coche, un carpintero se clavó un destornillador en una mano y una repentina tormenta de inusitada violencia arrasó parte de los decorados exteriores. Unos ven en esta colección de accidentes una maldición oriental. Otros opinan que hubo demasiadas negligencias durante el rodaje: "La productora quiso hacer una película de treinta millones de dólares gastando catorce", afirmó uno de los técnicos de la película. El personal era escaso e inexperto. El responsable del arma que resultó fatal era el jefe de atrezzo, un joven de ventiocho años sin experiencia en películas de esta complejidad. Además, la escasez de presupuesto hacía que se trabajase en jornadas de diez y doce horas seguidas, sin apenas descansos. El equipo estaba agotado y se rumorea que la cocaina circulaba a discreción por el plató para soportar el esfuerzo.
Se había entrado en la recta final de un rodaje extraño. El ambiente tenebrista y oscuro que se quería imprimir a la acción hacía que se filmase casi siempre de noche y a menudo bajo una lluvia artificial que calaba a los actores. Tenía que rodarse una escena en la que uno de los criminales disparaba a Brandon y raptaba a su novia. Brandon se colocó una bolsa de tinte rojo en el abdomen, que él mismo haría estallar al detonar la pistola. La primera prueba fue satisfactoria, pero Brandon insistió en repetirla. En las pruebas no se suelen utilizar las armas de verdad, que se reservan para las tomas definitivas para evitar riesgos, pero no se tomó esa precaución y ese sólo fue el primero de una serie de errores en cadena. Para ganar tiempo, en vez de encargar balas especiales se compraron balas de verdad para que fuesen creibles en los primeros planos y se les quitó la pólvora. Segundo error: solo los profesionales experimentados saben cómo hacerlo sin que queden restos. Tercer error: los encargados de efectos especiales explosionaron los detonadores, pero al encasquillarse la pistola no se dieron cuenta de que uno había quedado intacto. Al repetir la escena y el disparo, el detonador estalló con los restos de pólvora de una de las balas mal vaciadas y esta salió de la pistola con desafortunada precisión. Como estaba previsto, Brandon cayó aparatosamente y se continuó hasta el final de la escena. Solo entonces, cuando Lee no se levantó, se dieron cuenta de la tragedia. Falleció horas después en el Hospital de New Hanover. Era el 30/3/1993, sólo le quedaban ocho días para acabar el rodaje y dieciseis para casarse con su novia. El metraje de esta desgraciada toma fue quemado personalmente por el propio director Alex Proyas.
Lejos de hundirse, el equipo de realización decidió terminar la película. En una decisión que sólo tiene precedentes en un famoso anuncio de la Coca-Cola, y tras llegar a un acuerdo con la familia, la productora recurrió a la empresa Dream Quest para que, utilizando descartes y planos rodados con anterioridad, se reconstruyera digitalmente la imagen del actor y se insertara en las secuencias que faltaban por filmar. Se retocó el guión y en los planos generales, un doble ejecutaba las cabriolas que debería haber realizado el hijo de Bruce Lee. Aún así, había tomas en las que la presencia de Brandon era imprescindible, por lo que se colocó digitalmente al doble la cabeza del actor en la sala de montaje. La sincronía entre la cabeza de Brandon y los movimientos del doble es tal que nadie es capaz de distinguir cuáles son las escenas retocadas. La imagen digital obraba el milagro: devolvía la vida a un actor muerto, algo extrañamente apropiado tratándose de una película que giraba en torno a una resurrección.
El dilema técnico de cómo terminar la película no fue, sin embargo, tan delicado como el moral. Tras la muerte del actor se suspendió el rodaje y Alex Proyas, muy afectado, se volvió a Australia. Pero tres meses después, se reunió de nuevo el equipo y se terminó la filmación. Según los productores, la película se acabó como un homenaje a Brandon y todos estuvieron de acuerdo. Sin embargo, la actriz Sofía Shinas (su novia en la ficción) afirmó que la productora la obligó a terminar el rodaje amenazándola con demandarla si no cumplía su contrato. La muerte de Lee hizo que la película fuera un gran éxito y se convirtiera inmediatamente en objeto de culto, así la estética siniestra volvió a ponerse de moda dentro de ciertas tribus juveniles. El nombre de Brandon Lee quedó indisolublemente unido al de "El Cuervo" y su trágica muerte le catapultó a la galería de mitos cinematográficos. Pero además, la muerte de Brandon reavivó los rumores sobre una oscura maldición que pesaba sobre los Lee, marcando un dramático paralelismo con la vida de su padre. Bruce Lee murió el 20/7/73 durante el rodaje de "Juego con la muerte". Una tarde se tomó un analgésico para el dolor de cabeza y entró en un coma del que ya no salió. La autópsia achacó la muerte a una alergia cerebral hacia un componente del calmante, pero lo extraño del diagnóstico acrecentó los rumores sobre la maldición que soportaban los varones de la familia Lee. El padre de Bruce ya le había advertido y por eso lo animó a que se marchase a los States lejos de unos dioses poco propicios. Otros hablaban de oscuras sociedades secretas chinas que no le perdonaban haber descubierto a los occidentales los secretos del kung-fu, y que lo asesinaron utilizando un veneno administrado en pequeñas dosis. Todavía hay quién afirma que la bala que mató a Brandon Lee no llegó a la pistola casualmente, e incluso alguien apunta que había un francotirador oculto que disparó en el momento en que se hacía la detonación falsa... tal y como sucedía en la última película de Bruce Lee, "Juego con la muerte", veinte años atrás.
Al igual que en "El Cuervo", Bruce Lee en su última película también hacía de muerto, aunque solo fuese simulada. Igual que El Cuervo, Bruce volvía de la tumba para castigar a sus asesinos. La presunta muerte del protagonista de "Juego con la muerte" - una estrella de cine-, se produce en un rodaje: la película mostraba una toma en la que disparan al protagonista, pero este cae herido de verdad. Una de las balas no era de fogueo... ¿Os suena esta historia?